Exclusivo: Es hijo de Leandro N. Alem y lucha para tener justicia

“Nací en el Hospital Alemán de Buenos Aires y vivo en Buenos Aires desde hace 25 años, pero esta historia comienza en Olavarría, en mayo de 2010. Dos meses antes de morir, mi madre le cuenta a mi ex mujer que no soy hijo de Ribalta sino de Leandro N. Alem, un médico obstetra y cirujano de Olavarría, donde viví durante mi infancia y mi adolescencia. El descendiente directo del histórico personaje“, cuenta en exclusiva a este medio Fabián “Chino” Ribalta; músico y gestor cultural a quien la vida le golpeó el espinazo aunque no pudo quebrarlo.

En agosto de 2010 Ribalta y su padre biológico –así lo certifican las pruebas de ADN realizadas de manera compulsiva en la causa N° 14210 caratulada “Ribalta, Néstor Fabián C/ Alem, Leandro Nicolás S/Filiación”– se vieron las caras. “Fue shockeante para mí. Aunque me dí cuenta de que me estaba mintiendo, el negó todo. Dijo que podría haber sido un primo suyo que también es médico. Fue una conversación surrealista donde llegó a preguntarme cómo me llevaba yo con mi padre adoptivo (Ribalta)”, recuerda.

Y remarca que textualmente le afirmó: “Primero vamos a ver si fue paciente mía porque con este tema de los abusos…”. “Me mostró una ficha original con el nombre de mi abuela paterna (la madre de Ribalta), a quien atendió hasta dos años después de mi nacimiento”.

La pérdida de la identidad fue para Ribalta la caída del mundo conocido: “Detonó una bomba estructural en mi y en parte de mi familia Ribalta”. Y agrega que “me enfermé severamente en el invierno de 2011 y casi perdí la voz (una herramienta fundamental para mi trabajo). Estuve así durante dos años y medio”.

Desde que el país existe, los Alem siempre ha tenido vinculaciones con el poder. El prócer, fue el primer fundador del comité de la Unión Cívica Radical y también ocupó cargos como diputado y senador y hasta heredó de Domingo Faustino Sarmiento el cargo de gran maestre en la logia masónica de aquellos años. El actual intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, es amigo personal de la familia y socio en su estudio jurídico. Galli es tristemente conocido por el desastre ocurrido durante el último recital del Indio Solari en marzo de 2017. En tanto, el Estudio Jurídico Alem hace gala de sus vinculaciones políticas y empresariales.

Leandro N. Alem, el personaje histórico.

“En abril de 2011, mi abogada la doctora Elsa Freijo (abogada egresada de la UBA) dejó un mensaje en el contestador de Alem. Su hija -que es mi media hermana- María Celia, abogada y Jueza de Faltas del actual gobierno municipal, fue quien devolvió la llamada. Dijo que yo <la fuera a ver> cuando estuviese por Olavarría. En mayo nos encontramos en su estudio. Le conté brevemente la historia y me dijo que le creía a su padre. Luego me preguntó qué quería. Le respondí que quería la verdad. Le dejé mi número de teléfono y nos despedimos. No volví a tener noticias suyas”, relata Ribalta.

Corría ya octubre de 2012 y Ribalta le propuso hacer un ADN y hasta hacerse cargo del costo de ese estudio. “Le dije que como abogada de familia, ella sabía lo importante que era la filiación y que necesitaba saber la verdad. Quedó en responderme pero nunca me llamó”.

Un año después, Ribalta presentó la demanda de filiación. “Me costó mucho conseguir un abogado de Olavarría, tal fue la sugerencia de la doctora Freijo. La causa tramitó en el juzgado de familia número 1 de Olavarría (departamento judicial de Azul). Ese fue un año perdido. El expediente reservado , número 14210 no se movió hasta que en 2014 conseguí una abogada local, la doctora Lorena Gorosito. En diciembre de ese año, la jueza se comprometió a impulsar la causa pero durante la feria judicial murió en un accidente de tránsito“.

En el mismo sentido, Ribalta reseña que: “El juzgado quedó casi a la deriva. Los jueces vecinos se turnaban por días para firmar los escritos más urgentes. Después de varios meses nombraron un juez subrogante. El decidió avanzar con el ADN. Sin embargo la pericial interviniente (con asiento en Azul) no respondía. Mi abogada llegó a estar una mañana entera esperando ser atendida por una de las peritos que nunca apareció”.

Alem fue citado a una audiencia recién en abril de 2016 pero no declaró. En su lugar entraron su abogada de entonces y su hija María Celia, quien ya era funcionaria del actual gobierno pero se presentó como patrocinante en la causa y la letrada de Olavarría. “La doctora Alem (mi media hermana) se limitó a hablar mal de mi persona y a pedir la desestimación de la causa”.

El doctor Alem, padre biológico de Ribalta. (Gentileza El Popular de Olavarría).

Si bien en el mismo mes estuvo la orden del juez con pedido de fecha para el ADN, la Dirección General de Asesorías Periciales envió un oficio dejando sin efecto todas las pericias de ADN hasta diciembre por falta de insumos. “Presentamos un recurso. Nos dieron fecha dentro de los 10 días posteriores a la respuesta. Tuve que suspender un viaje de trabajo al exterior y eso me trajo muchos problemas adicionales. Perdí ese trabajo. Llegado el día viajamos a Azul y al anunciarnos, una empleada nos dijo que Alem no se presentaría. Según ella, habían avisado minutos antes. La pericia, por supuesto, no se hizo. Hubo una segunda fecha en la que Alem tampoco se presentó. En su lugar, su hija, funcionaria pública y abogada patrocinante, presentaba certificados médicos firmados por otros profesionales amigos de Alem“, rememora Ribalta.

Ya en 2017, el juez determinó que en vista de la situación de salud que aducía el demandado, el perito judicial se trasladara a su domicilio particular en Olavarría para realizarle la extracción y cumplimentar la pericia. El perito se negó rotundamente, siendo que Olavarría está dentro de su jurisdicción. Finalmente, el juez lo intimó a cumplir con la orden bajo apercibimiento de denunciarlo ante la Suprema Corte provincial. La primera vez que el perito se presentó en el domicilio de Alem, nadie abrió la puerta aunque habían sido previamente notificados.

De todos modos, el juez ordenó que se tomara a Ribalta la muestra en la pericial de Azul. “Luego de esperar durante dos horas, me dí cuenta de que jamás sería atendido cuando, a poco de cumplirse el horario de atención, hicieron ingresar a una persona que había llegado última. En ese momento me paré y exigí que se respetaran los turnos. Cuando ingresé a su oficina, el perito Jorge Soriani se mostró muy mal predispuesto. Sin saludar, me dijo que si tenía alguna queja me refiriera a su superior. Acto seguido, procedió a tomar mi muestra en su oficina administrativa, en medio del escritorio y luego la introdujo sin precintar en un sobre abierto que guardó entre otros papeles. Al otro día, el juez fue informado de la irregularidad del procedimiento, lo cual consta en el expediente“.

Con un dejo de alivio que genera la cercanía con la justicia, Ribalta cuenta que “finalmente, logré tener el resultado positivo en agosto de 2017. En el medio hubo amenazas e intimidaciones de la doctora María Celia Alem hacia el perito judicial interviniente, doctor Jorge Alberto Soriani. Tales eran los motivos por los que el perito se negaba a cumplir con su labor. Esto es un secreto a voces en el fuero judicial”.

“En estos años también hubo amenazas hacia mi persona, incluso de parte del intendente de Olavarría y de otros funcionarios de su equipo. A fines de 2016 se me prohibió ser parte de un espectáculo para el que había sido convocado. En Olavarría he sufrido además de prohibiciones de trabajo, persecuciones personales de distinta índole”. En palabras del Fiscal General del departamento judicial de Azul, Marcelo Sobrino: “Olavarría tiene el índice delictivo del conurbano y la presión social de un pueblo”.

“Cuando estoy en Olavarría no me siento seguro. Es muy difícil para mí circular libremente por el pueblo cuando más de una vez me he cruzado en la calle con alguno de los protagonistas de esta historia y he sido increpado por esta razón”.

La carátula que prueba la filiación.

Ribalta prosigue detallando que “en junio de 2017 recibí el llamado de una mujer de Olavarría que también resultó ser hija no reconocida de Alem. Ella nació el mismo año que yo y con dos meses de diferencia. Luego de escuchar su relato detallado, supe que había un tercer caso. En ese momento ya no tuve dudas: la negación y el rechazo sistemático escondían a un abusador serial; un sociópata que se cree por encima de la ley y que así actúa junto a una parte de su familia”.

“El intendente Galli ha protegido y sigue alentando el accionar de la doctora Alem a través de todo este proceso, sabiendo como abogado y como funcionario que su comportamiento colisiona con los deberes de un funcionario público. Además de lo expuesto, se suman movimientos patrimoniales fraudulentos tendientes al ocultamiento de los bienes familiares, lo cual resulta sumamente sencillo en un medio donde tantos “conocidos” tienen “negocios” en común”.

En mayo de 2018 se efectuó una denuncia penal contra Leandro N. Alem en la fiscalía de Olavarría por Supresión de Identidad. La misma incluye copia de la sentencia de filiación y el detalle de la causa con los otros damnificados. “Fui notificado en noviembre del traslado al Juzgado Federal de Azul. A principios de febrero de este año me presenté en fiscalía para preguntar sobre el estado de la causa. Me dijeron que el expediente nunca había llegado. Volví a fiscalía Olavarría y me aseguraron que ya “estaba solucionado”. Nunca me dijeron qué pasó ni dónde se perdió. Dos días después hablé con la Procuración General en La Plata y recién ese día y a esa hora le dieron entrada y número de causa que es el FMP 952/2019“.

Como si de una carrera de postas se tratase, Ribalta volvió al Juzgado Federal de Azul a ampliar su declaración. “Luego de una hora de espera y dos de declaración, en el momento de imprimirla para ser firmada e incorporada, la empleada interviniente me dijo que la misma “se había perdido por una falla en el sistema”. Semanas más tarde me presenté como querellante solicitando una serie de medidas concretas sobre las que aún no tuve respuesta”.

“En mi presentación como querellante ante la justicia federal, denuncié a la jueza de faltas de Olavarría, María Celia Alem, quien vuelvo a recordar, es mi media hermana; por los delitos de obstrucción a la justicia, coacción agravada e incumplimiento de los deberes de funcionario público“, refiere Ribalta. Tras ese accionar, el juzgado federal de Azul se declaró incompetente aduciendo que Ribalta nació en Capital Federal. Allí, se trasladará la causa próximamente según fue informado el demandante que solo espera y quiere que termine de haber justicia.

La carátula que prueba la filiación.