Crece la desobediencia civil contra los tarifazos en PBA

La “Red de Desobediencia Civil para defender la Democracia” es un movimiento de vecinos que instalan fajas en los medidores, se avisan cuando aparece una cuadrilla de Edenor y llegan al lugar para evitar que los retiren por falta de pago. Aspiran a ser la cantidad suficiente como para encarar un plan de acción “no violento” que se centre en dejar de abonar el servicio. Sólo en Moreno ya juntaron más de 5000 adhesiones. Cuando dupliquen esa cifra arrancarán con el “no pago”, mientras se asesoran legalmente. Ya recibieron una charla del abogado Eduardo Barcesat, del Instituto Arturo E. Sampay.

Lo primero fue pegar calcomanías en los medidores. “Medidor protegido por los vecinos”, se lee en cientos de aparatos del partido. Luego crearon un grupo de WhatsApp. Cuando uno observa la llegada de la cuadrilla de Edenor, avisa a los que vivan cerca. Le sucedió a María, jubilada de casi 90 años del barrio morenense de Los Limones, que padeció el arribo del personal de la empresa. Cuando los empleados vieron el calco y hablaron con un par de vecinos de la Red, propusieron una solución intermedia: darles de baja el servicio, pero dejarlos enganchados.

“Los casos así se multiplican. Fuimos hasta donde salen las camionetas a explicarles que ellos son trabajadores igual que nosotros. Nuestra lucha es pacífica. Algunos nos dicen que les van a poner medidores con tarjeta, como los celulares, pero es una trampa. Se te termina la plata para recargar la tarjeta y no tenés más luz. La energía no es un bien transable, es un derecho humano”, enfatiza Ricardo Gómez, miembro de la Red.

La respuesta de Edenor suele ser la misma: que el reclamo es individual, que los usuarios deben presentarse en el ENRE o se postulen para tarifa subsidiada. Mientras, las tarifas suben. A la Asociación Civil Ocupas, del barrio Trujui, que trabaja la temática de la discapacidad, le llegó una factura de luz impagable de 60 mil pesos

Ayudada por las redes sociales, la experiencia de Moreno se multiplicó en una decena de ciudades, desde Laferrere hasta Mar del Plata. Esta semana se reunirán todos por primera vez, en vistas a “provincializar la desobediencia civil”, y sumarse a la Red Nacional de Multisectoriales.

Alejandro Roger enuncia tres pilares del plan de lucha no violento: sensibilizar a los vecinos, recolectar datos y llegar a una “cantidad crítica” de adherentes para plantear el “no pago”. Habla de actuar de manera colectiva: “Dejar el individualismo que nos proponen las autoridades. Por eso queremos organizarnos provincialmente”. A su hija, separada y con cuatro hijos, le llegaron 8000 pesos de luz.

Dentro de esos puntales de lucha no violenta trabaja también Gustavo Frías, referente humanista discípulo de Silo quien dijo a este medio que “en España, la desobediencia civil dio resultados ya que si el 20 por ciento no está de acuerdo se puede sacar un impuesto y eso la ciudadanía lo entendió”. Pero remarca que “no necesitamos un conflicto para actuar porque esto es humanismo no pacifismo u humanitarismo, la gente va cambiando solidaridad por reciprocidad”.

En efecto, las experiencias espontáneas de resistencia civil se multiplican en diferentes partidos bonaerenses. A Moreno y la ciudad de Mar del Plata, se sumaron en los últimos días movidas similares en Laferrere, Florencio Varela, Tandil, Tigre, Vicente López, Jose C. Paz, San Miguel y San Martín.

La desobediencia civil no alcanza sólo a los aumentos tarifarios. En Tigre nació con un grupo de vecinos de la primera sección del Delta, que se rebelaron ante el anuncio de un aumento del 42% en las amarras públicas. Finalmente, el municipio debió retroceder con la medida, pero ya estaban las bases ciudadanas creadas para las siguientes luchas, como las tarifas. Cuenta Roberto Suazo, tigrense y parte del colectivo: “Hacemos campaña en los barrios, pegamos calcomanías en los medidores, creamos grupos de WhatsApp, y si llega una cuadrilla le pedimos que no deje a la gente sin luz. El objetivo mayor es llevar la lucha pacífica a nivel nacional”.